miércoles, 10 de julio de 2013

Crece el debate por el derecho a la privacidad en espacios públicos

Una mujer “escrachó” en Facebook a un supuesto infiel en un tren de EE.UU. Y se reavivó la polémica. ¿Está bien que nos tomen una foto sin permiso mientras viajamos?
Crece el debate por el derecho a la privacidad en espacios públicos
 
En estos tiempos modernos en que casi todos andan por la vida con –teléfono celular mediante– cámara de fotos encima, ¿existe el derecho a la privacidad en los espacios públicos?
Acaso involuntariamente, una mujer estadounidense reinstaló con fuerza la discusión cuando publicó una foto en Facebook de un hombre con el que se cruzó casualmente en un tren y que, según ella, engañó a su esposa.
“Si este es tu marido, aguanté un viaje en tren de dos horas desde Filadelfia escuchando a este perdedor y sus amigos alardear sobre sus múltiples engaños y cómo sus esposas son tan tontas que no saben de sus infidelidades. Por favor, compartan esto”, escribió Stephanie Strayer en Facebook el 8 de junio, debajo la foto de un hombre en un tren que ella misma tomó con su celular.
La “imagen–escrache” fue compartida más de 286 mil veces en la red social.
El asunto desató una gran discusión. Algunos comentarios en Facebook aplaudieron a Strayer con el argumento de que el hombre no tenía derecho a enojarse por el “escrache” porque estaba en un lugar público. Christina Gray, usuaria de Facebook, escribió: “¿Su esposa es demasiado estúpido para saber de sus infidelidades? Bueno, soy una esposa y soy suficientemente inteligente como para compartir esto a otras mujeres con la esperanza de que su esposa sepa sobre el idiota que se acuesta a su lado cada noche”.
¿Y si las supuestas infidelidades que contaba el hombre eran falsas, apenas alardeos delante de sus amigos? Un comentarista del sitio Salon.com planteó: “Ella (por Strayer) no está tomando en cuenta los sentimientos de nadie.
¿Si él tiene hijos que ahora serán humillados?
¿Qué pasa si lo que ella piensa que es cuestionable no es verdad?
Está condenando al ridículo al hombre sin un juicio ”. Strayer respondió: “Pensé que él era un chancho”. Y dijo que si ella fuera su esposa, le gustaría haberse enterado: “El conocimiento es poder”.
Anna North, editora de cultura de Salon.com, comentó: “Ahora es posible usar los redes sociales para hacer cumplir el comportamiento en los espacios públicos y semipúblicos de una manera nunca antes vista”. Otra periodista, Katy Waldman, de la revista Slate, se preguntó: “Un hombre siendo un idiota frente a 10 desconocidos en un tren queda listo para recibir la burla de esos 10 desconocidos.
¿Es justo someterlo a más?
” La polémica –una discusión sobre la privacidad en espacios públicos– se enfoca en el sentido de la pregunta de Waldman. Es cada vez más común a tener teléfonos con cámaras y con sitios como Facebook, Twitter o Instagram las imágenes pueden estar potencialmente disponibles para todo el mundo. ¿Alguien tiene derecho de sacar una foto de vos leyendo un diario en un restaurante y subirla a las redes sociales?
La vida privada tiende a convertirse en espectáculo público.
En Argentina hubo polémica con el sitio Chicas Bondi, que sube fotos de mujeres viajando en colectivo, en muchos casos sin permiso. La controversia continuó en mayo, cuando dos hombres fueron investigados por tomar fotos de mujeres en el subte sin su consentimiento.
Nuevas tecnologías, como Google Glass, aumentan el problema. Con estos lentes es posible sacarle fotos a alguien sin que se de cuenta. Un grupo de 37 autoridades de protección de datos de varios países, como Canadá, México y Australia, enviaron una carta conjunta a Google pidieron información sobre los lentes. “¿Están analizando las cuestiones sociales y éticas más amplias, como por ejemplo la colección de información acerca de otras personas?”, sostuvo el grupo en la carta.
“Hace solo unos días, legisladores de Estados Unidos enviaron una carta a Google preocupados por cómo podría afectar Google Glass a los ciudadanos ”, explica a Clarín abogado argentino Daniel Monastersky. “Por eso, la empresa explicó que no iba a añadir funciones de reconocimiento facial en sus dispositivos sin tener seguridad respecto de las protecciones a la privacidad. Su uso ya ha sido prohibido en algunos bares, restaurantes y casinos”.
La tecnología facilita que todos seamos fotógrafos, y eso pone la vida privada en riesgo. Monastersky avisa: “Habrá que cuidar mucho más lo que decimos y cómo actuamos en público para evitar ser humillados en la Web ”.
Lorena O’Neil

Fuente:clarin.com